La hospitalidad marroquí es famosa en todo el mundo, y en parte se gana entendiendo algunos códigos sencillos. Nada complicado: la mayoría se reduce al sentido común y a un mínimo de atención, pero conocerlos de antemano evita momentos incómodos y abre bastantes puertas.
La vestimenta
Marruecos es un país musulmán moderado y acostumbrado al turismo, pero una vestimenta respetuosa sigue siendo apreciada, sobre todo fuera de las zonas de playa y los grandes hoteles. Tanto para mujeres como para hombres, cubrir hombros y rodillas en la medina, los zocos y los lugares religiosos evita miradas insistentes y facilita las interacciones. En las playas y las ciudades balneario (Agadir, Essaouira), la ropa de baño occidental clásica no supone ningún problema.
El regateo, un juego social más que un enfrentamiento
En los zocos, los precios indicados (cuando los hay) rara vez son el precio final esperado. Regatear forma parte integral de la experiencia de compra, pero con espíritu amigable, casi lúdico, no de confrontación. Una sonrisa, algo de tiempo y paciencia valen más que una negociación agresiva. En cambio, en las tiendas de precio fijo, los supermercados o los taxis con taxímetro, el regateo no tiene lugar.
La hospitalidad y el té
Ser invitado a tomar un té (por un comerciante, un anfitrión, una familia conocida por el camino) es un verdadero gesto de hospitalidad, no una técnica de venta disfrazada (aunque algunos vendedores también lo usen como entrada comercial, sin obligación de compra). Aceptar, aunque sea brevemente, suele ser bien recibido y a menudo da lugar a intercambios auténticos que no se viven manteniendo las distancias.
La religión y el Ramadán
El islam marca el ritmo de la vida cotidiana marroquí: cinco llamadas a la oración al día, mezquitas generalmente cerradas a los no musulmanes (con la notable excepción de la mezquita Hassan II en Casablanca). Si tu viaje coincide con el Ramadán, ten en cuenta que muchos restaurantes adaptan sus horarios (cerrados de día, abiertos tras la ruptura del ayuno al atardecer); come y bebe discretamente en público por respeto, aunque no te afecte el ayuno. También es una época mágica para ver el ambiente de las ciudades al caer la noche, cuando las calles se llenan tras el iftar.
Saludar e interactuar
Un "Salam" (hola) o "Salam alaikum" al entrar en una tienda, aunque sea con torpeza, siempre se aprecia. La mano derecha se usa tradicionalmente para comer, saludar o dar/recibir un objeto; un detalle cultural heredado de costumbres más amplias en el mundo árabe-musulmán.
El mejor consejo sigue siendo el más simple: observar antes de actuar, y no dudar nunca en preguntar educadamente si un comportamiento es apropiado en el contexto. Los marroquíes suelen ser muy indulgentes y están encantados de explicar su cultura a los visitantes curiosos.
Fotografiar a las personas
Como en todas partes, pedir permiso antes de fotografiar a alguien (en particular mujeres mayores, personas con vestimenta tradicional o escenas de vida privada) es una cuestión de respeto elemental. Algunos, sobre todo en la plaza Jemaa el-Fna (cuentacuentos, músicos, encantadores de serpientes), esperan una pequeña propina a cambio de una foto: mejor saberlo antes de sacar la cámara.
¿Listo para ponerlo todo en práctica? Consulta nuestras guías de ciudades para preparar cada etapa de tu viaje por Marruecos.
¿Listo para ir?
Encuentra un alojamiento auténtico en Marruecos, reservado directamente con el anfitrión, sin comisión.
Ver alojamientos


